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Computación cuántica y SIG – Fundamentos y desafíos
La computación cuántica suele presentarse como una gran ruptura tecnológica, pero sus implicaciones concretas siguen siendo poco claras para muchos ámbitos de aplicación. En la geomática, donde los sistemas de información geográfica (SIG) deben gestionar datos cada vez más complejos y modelos cada vez más exigentes, esta cuestión merece plantearse sin efectos de moda.
Este primer artículo sienta las bases: revisa los principios esenciales de la computación cuántica y analiza por qué los SIG se enfrentan hoy a límites computacionales estructurales. El objetivo no es anunciar una revolución inminente, sino comprender en qué medida la computación cuántica constituye un marco de reflexión pertinente frente a la creciente complejidad del análisis espacial.
Computación cuántica y SIG: ¿efecto de moda o una vía real para el análisis espacial?
La computación cuántica aparece con frecuencia en los titulares de los medios tecnológicos, a menudo acompañada de promesas espectaculares. Pero ¿qué significa realmente este nuevo paradigma de cálculo para un campo tan concreto y operativo como los sistemas de información geográfica?
Entre la explosión de los volúmenes de datos, la creciente complejidad de las redes y la multiplicación de los criterios de apoyo a la decisión, los SIG se enfrentan a límites muy reales del cálculo clásico. ¿Debemos recurrir por ello a la computación cuántica, o se trata todavía de un horizonte en gran medida teórico?
En este artículo proponemos una lectura lúcida y crítica de los posibles vínculos entre computación cuántica y geomática. Sin jerga innecesaria ni promesas irreales, se exploran los principios esenciales del cálculo cuántico, los tipos de problemas SIG que podrían beneficiarse de él, así como las limitaciones actuales y los principales puntos de atención.
Se trata de un artículo de vigilancia tecnológica y reflexión, dirigido a geomáticos, docentes, investigadores y responsables territoriales que desean comprender qué podría —o no— aportar la computación cuántica a los SIG en los próximos años.
Introducción: ¿qué es la computación cuántica?
Durante varias décadas, la computación clásica se ha basado en un principio sencillo: toda la información se codifica en forma de bits, que toman el valor 0 o 1. Esta lógica binaria ha permitido avances espectaculares, desde los sistemas de información geográfica y los satélites hasta la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento.
Hoy en día, sin embargo, comienzan a aparecer ciertos límites físicos y algorítmicos, en particular para problemas combinatorios o masivamente complejos.
Es en este contexto donde surge la computación cuántica, un nuevo paradigma de cálculo basado no en las leyes de la electrónica clásica, sino en las de la mecánica cuántica.
De los bits a los qubits
A diferencia del bit clásico, la unidad básica de la computación cuántica es el qubit.
Un qubit puede representar un 0, un 1… o una superposición de ambos estados al mismo tiempo. A esto se suma un fenómeno clave llamado entrelazamiento, mediante el cual varios qubits pueden quedar fuertemente correlacionados, independientemente de la distancia que los separe.
Estas propiedades permiten, en teoría, explorar simultáneamente un número muy elevado de soluciones posibles, mientras que un ordenador clásico debe evaluarlas una por una.
Una nueva forma de resolver ciertos problemas
Es importante subrayar que la computación cuántica no sustituirá a la computación clásica.
Está diseñada, más bien, para destacar en tipos de problemas muy específicos, como por ejemplo:
- la optimización combinatoria,
- la búsqueda en espacios de soluciones muy grandes,
- ciertas simulaciones complejas,
- o el análisis de grafos de gran dimensión.
Ya existen actores que desarrollan procesadores cuánticos experimentales accesibles a través de la nube, aunque estas máquinas siguen siendo limitadas y sensibles al ruido.
¿Por qué interesarse por la computación cuántica en el ámbito de los SIG?
Los SIG manejan volúmenes cada vez mayores de datos espaciales: redes complejas, imágenes satelitales, modelos multicriterio, cálculos de accesibilidad, simulaciones territoriales o ambientales. Muchos de estos problemas implican cálculos intensivos, procesos de optimización o la búsqueda de soluciones “casi óptimas” en espacios inmensos.
La computación cuántica abre, por tanto, perspectivas intrigantes: no para sustituir a los SIG actuales, sino para acelerar o enriquecer ciertos procesos espaciales muy costosos, que hoy resultan difíciles de resolver a gran escala.
En el resto de este artículo exploraremos cómo estos principios, todavía en gran medida experimentales, podrían encontrar aplicaciones concretas en el ámbito de los sistemas de información geográfica a medio o largo plazo.
Introducción
SIG frente a una complejidad creciente
Los sistemas de información geográfica han evolucionado profundamente en las últimas décadas. Durante mucho tiempo centrados en la cartografía y el análisis espacial descriptivo, hoy se sitúan en el centro de problemáticas mucho más complejas: planificación territorial, gestión de la movilidad, adaptación al cambio climático, vigilancia ambiental o apoyo a la toma de decisiones con múltiples actores.
Esta evolución va acompañada de una explosión de la complejidad de los datos y de los tratamientos. Los SIG deben gestionar hoy grandes volúmenes de datos heterogéneos (imágenes satelitales de alta resolución, sensores en tiempo real, datos socioeconómicos), estructuras espaciales finas (redes, grafos, superficies continuas) y modelos que integran numerosas restricciones. A ello se suma una exigencia creciente de tiempos de respuesta, especialmente en contextos operativos o decisionales.
Los límites del cálculo clásico en geomática
Frente a estos desafíos, la computación clásica muestra ciertas limitaciones.
Muchos problemas habituales en SIG son de naturaleza combinatoria: búsqueda de rutas óptimas en grandes redes, localización de equipamientos bajo múltiples restricciones, asignación espacial de recursos o simulación de escenarios territoriales. A medida que aumenta el número de variables y restricciones, el tiempo de cálculo crece rápidamente, a veces de forma exponencial.
Para sortear estas dificultades, los SIG recurren a menudo a heurísticas o enfoques aproximados. Estos permiten obtener resultados aceptables en plazos razonables, pero a costa de compromisos: soluciones no óptimas, fuerte dependencia de los parámetros y dificultad para explorar todo el espacio de soluciones. A pesar de los avances en computación paralela, GPU y computación en la nube, ciertas clases de problemas siguen siendo estructuralmente costosas.
Computación cuántica: entre promesas y prudencia
Es en este contexto donde la computación cuántica suscita un interés creciente. Al explotar principios de la mecánica cuántica, propone un enfoque radicalmente distinto del cálculo, especialmente adecuado para ciertos problemas de optimización, búsqueda y simulación. En teoría, estas máquinas podrían explorar simultáneamente un gran número de soluciones posibles, mientras que los ordenadores clásicos deben proceder de forma secuencial o semi-paralela.
Sin embargo, sería ilusorio considerar la computación cuántica como una solución milagrosa a los desafíos de los SIG. Las tecnologías actuales siguen siendo experimentales, costosas y limitadas por el ruido y el tamaño de los procesadores. Además, no todos los problemas geográficos se prestan de forma natural a una formulación cuántica.
El reto no consiste, por tanto, en sustituir los SIG existentes, sino en considerar la computación cuántica como una herramienta complementaria, susceptible de acelerar o enriquecer, a largo plazo, ciertos tratamientos muy específicos. Explorar estas perspectivas requiere curiosidad, rigor científico y espíritu crítico, una postura esencial para evitar los efectos de moda e identificar los verdaderos aportes para la geomática.
Recordatorios esenciales sobre la computación cuántica
Del bit al qubit: un cambio de paradigma
La computación clásica se basa en el bit, que solo puede tomar dos estados excluyentes: 0 o 1. Toda operación informática —incluidos los tratamientos SIG más sofisticados— se reduce, en última instancia, a secuencias de operaciones lógicas sobre estos bits.
La computación cuántica introduce una unidad de información fundamentalmente distinta: el qubit. A diferencia del bit clásico, un qubit puede encontrarse en un estado de superposición, es decir, representar simultáneamente 0 y 1 con determinadas probabilidades. Esta propiedad permite manipular, en una sola operación, un gran número de configuraciones posibles.
A ello se suma el fenómeno del entrelazamiento cuántico, mediante el cual varios qubits quedan correlacionados. Un cambio en el estado de uno afecta instantáneamente a los demás, independientemente de la distancia. En un contexto de cálculo, el entrelazamiento permite representar y restringir conjuntamente conjuntos de variables, un aspecto clave para los problemas de optimización.

Medición, probabilidades y resultados
Un punto que a menudo genera confusión es el de la medición.
Mientras un qubit no es medido, permanece en un estado de superposición. En el momento de la medición, este estado “colapsa” hacia un valor clásico (0 o 1). El resultado de un cálculo cuántico es, por tanto, probabilístico: un mismo programa debe ejecutarse varias veces para identificar los resultados más probables.
Esta lógica puede resultar desconcertante para los profesionales SIG acostumbrados a resultados deterministas. Sin embargo, conecta con enfoques ya utilizados en geomática, como los modelos probabilísticos, las simulaciones de escenarios o los análisis de sensibilidad.
Dos grandes enfoques de la computación cuántica
Actualmente existen dos grandes familias de máquinas cuánticas, con implicaciones muy distintas para los SIG.
Computación cuántica universal
La computación cuántica universal pretende reproducir, en versión cuántica, la lógica de los ordenadores clásicos mediante puertas cuánticas y circuitos. Este enfoque es desarrollado, entre otros, por grandes actores tecnológicos.
Es especialmente prometedor para:
- ciertos algoritmos de optimización,
- la simulación de sistemas complejos,
- el aprendizaje automático cuántico.
Sin embargo, estas máquinas siguen estando limitadas en el número de qubits explotables y son muy sensibles al ruido, lo que restringe su uso a experimentos o problemas de pequeña escala.
Recocido cuántico (quantum annealing)
El recocido cuántico adopta un enfoque más pragmático. Está diseñado específicamente para resolver problemas de optimización buscando mínimos de energía en un espacio de soluciones.
Desde el punto de vista de los SIG, este enfoque resulta especialmente interesante porque muchos problemas espaciales pueden formularse como problemas de optimización bajo restricciones:
- asignación espacial,
- selección de emplazamientos,
- optimización de redes.
El recocido cuántico no garantiza siempre la solución óptima global, pero puede proporcionar rápidamente soluciones aproximadas de muy buena calidad, lo que ya se corresponde con numerosos usos operativos en geomática.
Acceso actual a las tecnologías cuánticas
Conviene subrayar que la computación cuántica ya no está reservada a unos pocos laboratorios cerrados. Varias plataformas ofrecen acceso remoto a través de la nube, lo que permite probar algoritmos cuánticos en máquinas reales o simuladas.
Para la comunidad SIG, esto significa que ya es posible explorar estas tecnologías:
- con fines de vigilancia tecnológica,
- en proyectos de investigación,
- o mediante experimentos sobre conjuntos de datos simplificados.
No obstante, el principal esfuerzo no reside en el acceso al hardware, sino en la traducción de los problemas geográficos a formulaciones compatibles con la computación cuántica, un desafío conceptual que se abordará en las siguientes secciones.
3. Los SIG como terreno natural para el cálculo complejo
La naturaleza intrínsecamente compleja de los datos geográficos
Los datos geográficos no son simples tablas de valores. Combinan geometría, topología, atributos y relaciones espaciales, a menudo en múltiples escalas. Un objeto geográfico solo tiene sentido por su posición, sus vecinos y su inserción en una red o un territorio.
A esta complejidad estructural se suma la diversidad de las fuentes: imágenes satelitales, datos de sensores, bases de datos administrativas, contribuciones colaborativas y simulaciones. Los SIG deben integrar esta información heterogénea, a veces incompleta o incierta, manteniendo al mismo tiempo la coherencia espacial.
Este carácter multidimensional acerca de forma natural a los SIG a problemáticas en las que el espacio de soluciones se vuelve rápidamente muy amplio y difícil de explorar de manera exhaustiva.

Grafos, redes y relaciones espaciales
Muchos objetos SIG pueden modelizarse como grafos: redes viarias, sistemas de transporte público, redes hidráulicas o energéticas, conectividades ecológicas. En estos grafos, cada nodo y cada arco incorporan atributos, restricciones y, en ocasiones, comportamientos dinámicos.
Los tratamientos asociados —cálculo de itinerarios, análisis de flujos, centralidad, accesibilidad— se vuelven rápidamente costosos cuando:
- la red es densa o muy extensa,
- los criterios de optimización son múltiples,
- las restricciones varían en el tiempo o según los escenarios.
Estas problemáticas corresponden precisamente a clases de problemas para las que se exploran activamente enfoques cuánticos.
Optimización espacial y explosión combinatoria
La optimización espacial es omnipresente en los SIG: ¿dónde implantar un equipamiento?, ¿cómo distribuir recursos?, ¿qué trazados minimizan un impacto ambiental respetando restricciones normativas y económicas?
Cada nueva restricción o variable añade una dimensión adicional al problema. Muy pronto, el número de configuraciones posibles se vuelve astronómico: se habla entonces de explosión combinatoria. Incluso con ordenadores potentes, resulta imposible evaluar todas las soluciones.
Por ello, los SIG recurren a métodos heurísticos, algoritmos genéticos o enfoques multicriterio para navegar por este espacio de soluciones. La computación cuántica se inscribe en esta misma lógica de exploración eficiente, pero mediante mecanismos fundamentalmente distintos.
Paralelo entre espacio geográfico y espacio de soluciones
Un aspecto especialmente interesante para los profesionales de la geomática es el paralelismo conceptual entre:
- el espacio geográfico, estructurado, restringido y relacional,
- y el espacio de soluciones de un problema de optimización espacial.
En ambos casos se trata de recorrer un espacio complejo, identificar configuraciones pertinentes y excluir aquellas que no cumplen determinadas reglas. La computación cuántica no “comprende” la geografía, pero proporciona herramientas matemáticas capaces de representar y explorar eficazmente estos espacios abstractos de gran dimensión.
Una afinidad natural con los enfoques probabilísticos
Por último, muchos tratamientos SIG ya integran una parte de incertidumbre: datos incompletos, errores de medición, escenarios futuros, comportamientos no deterministas. Los modelos probabilísticos, los análisis de sensibilidad o las simulaciones de Monte Carlo son habituales en geomática.
Por su naturaleza probabilística, la computación cuántica se inscribe, por tanto, en una continuidad conceptual más que en una ruptura total. Propone otra forma de razonar sobre la incertidumbre, la variabilidad y la búsqueda de soluciones satisfactorias más que perfectamente óptimas.
Las secciones anteriores han establecido el marco: los principios esenciales de la computación cuántica, la naturaleza intrínsecamente compleja de los datos geográficos y las razones por las que los SIG se enfrentan a límites computacionales estructurales. En este punto, la computación cuántica aparece como una vía conceptualmente interesante, aunque todavía en gran medida abstracta.
La segunda parte de esta serie pasará del marco teórico a las aplicaciones potenciales. No se trata de anunciar usos operativos inmediatos, sino de examinar, dominio por dominio, los tipos de problemáticas SIG para las que los enfoques cuánticos podrían, a largo plazo, aportar una ventaja específica.
Este artículo inaugura una serie dedicada a los vínculos entre computación cuántica y sistemas de información geográfica, con el objetivo de comprender mejor los desafíos reales de estas tecnologías emergentes para el análisis espacial.